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jueves, 25 de febrero de 2010

Si los días fueran personas

Un día, mientras tomaba el café de la mañana en la oficina, surgió el tema de que el lunes es una mierda de día (obvio) pero que, hecho el loco, el martes también es una mierda; esto me llevó a ponerme a pensar qué tipo de personalidad tendrían los días de la semana si fueran personas:

Lunes: es, claramente, un coño e´ su madre, pero un coñoemadre sádico, que disfruta hacerte sufrir, tus mentadas de madre a su persona son la razón de su existencia, el muy desgraciado se tripea tus ojeras, tu mal humor, la falta de ánimo con la que recibes la semana, tiene poder sobre ti, poder de hacerte sufrir, lo sabe, lo explota y, sin duda alguna, el resultado lo deleita.

Martes: es un coñoemadre, pero con una cara de pendejo bien administrada, es el típico coñoemadre colombiano: pareciera venir a saludarte con un abrazo, pero en verdad lo que busca es posicionarse para clavarte el cuchillo en la espalda; su máximo placer es agarrarte desprevenido, creías que lo peor había pasado, pero no, el martes está ahí para recordarte con su lejanía lo lejos que está el anhelado viernes, la única razón por la que nos parece mejor que el lunes es porque éste es más sincero, en el fondo son la misma mierda.

Miércoles: el miércoles me da un poco de lástima, en el fondo es un tipo con buenos sentimientos, que quiere ser nuestro amigo, pero a quien la tiranía de la semana ha relegado al papel del zonzo que todos desprecian; no lo desprecian por ser mala persona –porque sabemos que no lo es- pero simplemente está atravesado, es ladilla, es NULO. Muy cerca del fin de semana para ser mal (y dejarnos odiarlo) pero todavía muy lejos del sábado como para ser divertido. Intenta ser simpático, pero en el fondo, sólo nos aburre con su perorata.

Jueves: es el típico chamo de 17 años que se muere por ir a rumbear, aunque sabe que todavía no tiene la edad requerida, sale armado con su cédula falsa y su pinta de “viejo”. Si el jueves es algo, es impaciente. Sabe que todavía no es su momento, que hace falta esperar un poco más, pero cómo le provoca ir a caerse a palos hasta el amanecer; lamentablemente las consecuencias a pagar al día siguiente son mucho más elevadas, porque implican todavía un día completo de faena laboral. Mal que bien tiene actitud y por eso nos cae bien.

Viernes: Ah, el viernes, la tan cotizada viernes (porque es una ella). Para mí el viernes se representa por una mujer de 28 años, profesional, exitosa, encaminada en la vida. Es la caraja que tiene una presentación ante la junta directiva, va emperifollada con su traje de taller, sus tacones y su pinta de ejecutiva, pero en el fondo lo que quiere es que sean las 6 de la tarde para ponerse unos yines e irse a caer a palos hasta el amanecer.

Sábado: la más cotizada de todas, es la razón de nuestra vida, esperamos ansiosos a que llegue y suspiramos lamentándonos cuando se va. ¿Por qué nos gusta tanto? Por una sencilla razón: ES UNA LOCA ESQUIZOFRÉNICA. Ella puede ser, desde la aventurera/deportista que nos lleva en la mañana a subir el cerro, hasta la bohemia que invita a pasar la tarde ojeando libros usados y terminando por ser la decadente que invita a incurrir en nuestros hábitos dipsómanos hasta altas horas de la madrugada. Da pa todo, es guerrera y echaa´ pa´ lante´ y por eso estamos perdidamente enamorados de ella.

Domingo: Es una niña de colegio católico ingrata. Por más que la acompañes a misa, que la invites a un almuerzo familiar, que la lleves al cine en la noche después de que comiste helados en la tarde y todavía, con todo y eso, la muy desgraciada no se deja coger (perdón por lo soez). Al final de todo la noche no termina de cuajar, la culpa católica de que hay trabajo al día siguiente le impide soltar la rienda y ser feliz.

lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Chovinismo Chino?

¿Chovinismo Chino?

Es común que en los restaurantes de comida china los mesoneros tiendan a ser bastante homogéneos. Con esto quiero decir que, en la inmensa mayoría de dichos establecimientos, los mesoneros (o básicamente cualquier persona que trabaje en el sitio) son chinos.

Acerca de esto hay una serie de hipótesis, mi abuelo, por ejemplo, esgrimía la postura de que eso era "porque los chinos nunca le dan trabajo a una persona que no sea china". Muchas personas hacen eco a este tipo de posturas, de hecho, creo que buena parte de la aversión existente hacia los asiáticos se debe a concepciones generalizadas como esa. Entonces ¿Tienen la razón las personas que piensan como mi abuelo? ¿Son los chinos irremediablemente xenófobos y chovinistas y sienten nada menos que desprecio por aquellos que no tenemos los característicos rasgos fenotípicos del oriental país?

Yo creo que no. Difiero, por el hecho de que simplemente me parece que hay explicaciones mucho más plausibles a la abundancia de mesoneros chinos que trabajen en restaurantes chinos. Explicaciones que se pueden basar en razones lógicas, trascendiendo así la explicación bastante básica de atribuir el curioso fenómeno a una especie de criptoracismo amarillo.

Se me ocurren 3 razones, bastante razonables para justificar la situación laboral de los sitios que venden lumpias:

En primar lugar, encontramos el argumento de la facilidad comunicacional. ¿Acaso los dueños de restaurantes chinos no tienden a ser...chinos? Dichos chinos tienden a ser emigrantes, por lo tanto, su idioma principal no es el español, sino, oh sorpresa, el chino. Entonces, tener mesoneros con los que puedan comunicarse en su idioma natal puede hacer que la comunicación (y por ende la eficiencia) del restaurante sean más elevados. Imaginemos que un mesonero incurre en un error garrafal, mucho más fácil es mentarle la madre en mandarín que trastabillar con las palabras para terminar llamándolo coñoemadle.

En segundo lugar, está el hecho de que, por lo menos en años anteriores, cuando la economía China no era tan boyante como es ahora (y la situación era inversa en Venezuela) nuestro país resultaba un destino atractivo para personas que buscaban escapar del yugo del pequeño libro rojo. Sin embargo, la Onidex -instituto público crónicamente ineficiente- probablemente le dificultó tanto a los pobres chinos los trámites migratorios que la mayoría terminaron siendo inmigrantes ilegales. ¿Qué opción de trabajo entonces para un inmigrante ilegal? Sencillo, todo apunta directo a servir chow mein en el restaurant del tío Deng. Era una situación ganar-ganar. El inmigrante lograba ganar algo con lo que subsistir y el dueño lograba tener mano de obra barata (por no verse sometida a todos los gravámenes de cualquier instituto público que pueda tener un acrónimo como nombre)

En tercer lugar, capaz una razón intrascendente pero posible, es el hecho de que todos los que trabajan en los mencionados establecimientos culinarios sean familia. Esto puede tener una explicación plausible, los inmigrantes chinos emprendedores (los dueños del restaurant) cuando llegaron al país, en parte por el antichinismo imperante en la República, en parte por no manejar bien el lenguaje, probablemente tuvieran una agenda social bastante ermitaña. Entonces, sin amistades con las que compartir o compañeros que frecuentar no les quedó otra sino tirar hasta el cansancio. Lo cual, después de varios embarazos y unos cuantos años arroja una buena cantidad de mesoneros chinos, todos trabajando en el negocio familiar.

Dejemos de lado la actitud prejuiciosa que nos lleva a condenar a priori la composición étnica de los trabajadores de un establecimiento digno. La razón por la cual los mesoneros de los restaurantes chinos son chinos probablemente no sea por mero chovinismo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Teoría Conspirativa 1


A veces encuentro que mucha gente todavía tiene dejos infantiles, aunque pretendan ser las personas más serias y maduras del mundo sigue habiendo, por lo menos de manera subyacente, ciertos comportamientos reminiscentes a esas edades de inocencia. Muchas veces encontramos que mucha gente poderosa y grave tiene debilidad por dulces infantiles (ejm: Dumbledore en Harry Potter)

Sin embargo, el punto principal es que uno de los dulces que más provoca este fenómeno son las gomitas, particularmente las que vienen en forma de algún animal salvaje. Personalmente tengo una particular afinidad por estas gomitas y durante los pasados dos meses casualmente he estado en varios sitios donde los mencionados dulces han estado disponibles. Entonces un día me di cuenta de un fenómeno recurrente, algo que sucedía en todo sitio donde hay gente comiendo gomitas, sin importar edad, sexo, tendencia política o grado de inteligencia.

¿Cuál es, entonces, este misterioso evento que rodea a toda bolsa abierta de osos de goma?

¡Qué discriminamos!

Claramente hay preferencias en gomitas, todo el mundo quiere las rojas o las anaranjadas, dejando de lado y mirando hasta con desdén a las verdes. De hecho la autoritaria interjección ¡No te comas todas las rojas! ha retumbado en más de una ocasión. Entonces, surge la siguiente pregunta ¿Por qué, si hay tan claro favoritismo hacia las gomitas de color de partido comunista (o del partido republicano) y tanto desdén hacia las de color de partidos ecológicos/copeyanos, las siguen haciendo?¿Por qué no asumen la realidad (por dura que sea) aceptan que las gomitas verdes no le gustan a nadie (excepto tal vez a uno que otro ser con pésimo gusto) y hacen una bolsa con puras gomitas rojas?

La pregunta puede tener una serie de respuestas:

1. Los malvados fabricantes de gomitas en forma de oso (difícil éso de poner malvado seguido de fabricante de gomitas en forma de oso ¿no?) saben plenamente las preferencias discriminatorias de sus consumidores, pero siguen haciendo las bolas multi-étnicas como medio de extorsionar disimuladamente a sus clientes, saben que la bolsa ni de vaina trae suficientes gomitas rojas, saben que vas a quedar con antojo y vas a tener que comprar otra bolsa. No sería más que una estrategia de ventas y una estrategia económicamente racional si vamos a eso.

2. Lo saben, pero les de lástima con las gomitas de color verde, temen hacerle daño a su frágil autoestima azucarado, por ende las siguen poniendo en bolas por compasión.

3. Una agencia gubernamental pensó en algún momento que las bolsas monocolor eran racistas, imponiendo entonces una cuota de gomitas verdes que debe contener cada bolsa, so pena de que te cierre el indepabis si incumples la regulación. La cantidad de gomitas verdes viene dada entonces por políticas anti-apartheidistas o por affirmative action, buscando corregir la injusticia histórica y el sufrimiento por el que pasaron las gomitas verdes por la tiranía de las rojas.

4. Al dueño de la fábrica le gustan más las verdes y todo es un plan maquiavélico para lograr imponerle a sus clientes sus preferencias y gustos.

5. Capaz toda la gente que conozco está loca y en el mundo si hay, en efecto, un grupo significativo de personas a quienes les gustan las gomitas verdes

martes, 23 de junio de 2009

Gracias a los celulares...

Gracias a los teléfonos celulares nos (yo) hemos visto librados de aquella situación de penuria incómoda que acarreaba el hecho de ser adolescente y tener que llamar a alguien al teléfono de su casa, claro está, había excepciones, gente con la que había suficiente confianza como para rellenar el espacio incómodo entre el "ya se lo paso" y el momento en el que la otra persona finalmente atiende, si era alguien a cuya familia uno conocía fácilmente se le podía preguntar a la mamá/papa/hermano-a qué era de su vida, cómo iba su trabajo, qué tal su nieto o cualquier otra trivialidad generalizada que nos permitiera escapar del inefable martirio que representa el silencio en este tipo de llamadas.

Sin embargo, no corríamos con esa suerte cuando la familia de la persona a la que llamábamos era una incógnita, este hecho se potenciaba aún más cuando la persona con la que intentábamos comunicarnos era una persona del sexo opuesto que alebrestaba nuestra hiperactivas hormonas. De todas las situaciones posibles, ésa, sin duda, era la peor de todas.

Todo empezaba (en el caso de haber sido un adolescente acomplejado e inseguro, con ciertos dejos de neurotismo) con la diatriba mental ¿o era simple cobardía?¿exceso de miedo juvenil a una negativa? que tenía lugar por 2 horas y media antes de que lograra juntar el coraje necesario para alzar el teléfono, empezar a marcar 7 veces sin tener las bolas para marcar el último dígito para lueeego, después de todo ese procedimiento, que por lo burocrático raya en lo ministerial, finalmente lograba terminar de marcar los números y esperar de manera ansiosa que alguien contestara.

No sé qué era peor, si ese momento, mientras el teléfono repicaba y uno alzaba desesperadas plegarias a todos los santos para que te atendiera la persona a la que estabas llamando y así evitar el temible "buenas, por favor con fulana" seguido por el, sin duda parco y a veces (especialmente cuando se trataba del padre) genuinamente odioso "sí, ¿quién la llama?" o el momento posterior al quién la llama, ese momento que ominosamente anunciaba el "ya se la paso" momento en el que en ocasiones ocurría el hecho fatídico representado por un teléfono dejado sobre una mesa, donde una podía escuchar a los lejos o a un papá claramente molesto por el hecho de que su hija sea presa de ansiedades varoniles, o, una mamá (generalmente señora regordeta y de pelo corto, insatisfecha por el poco tiempo que le dedica su marido y envidiosa de la atención que recientemente su hija post-puberta ha atraído) diciendo de manera retadora "fulana, un tal [inserta tu nombre acá] te está llamando, no me parecen horas para estar llamando a una casa de familia/¿y quién es ese muchachito que te anda llamando?/mira.... deja ya la llamadera, no me gusta que te anden llamando a la casa..." Sin duda, en esos momentos uno estaba seguro que su llamaba tenía un fatum, el de terminar como una versión barata del Titanic, es decir, hundida en el fracaso pero sin la publicidad (y la película mala).

Sin embargo, la tecnología ha tenido una importante labor en disminuir esos momentos de nefasta incomodidad, primero, lo logró mediante la aparición de messenger, entonces, uno estaba (como buen puberto) adherido a una pantalla de computadora hablando con la susodicha (si es que uno tenía algún tipo de esperanza hacer contacto preliminar por msn era un imperativo) entonces uno seguía el modus operandi de informarle a la persona que uno tenía la intención de llamarla y luego uno ponía como prerequisito de la llamada que esa persona (y no un familiar molesto) atendiera el teléfono. Sin duda esto representó un gran avance en la reducción de la incomodidad telefónica. (especulo que algo así deben hacer los pubertos de hoy en día pero con el blackberry messenger, o quizá ya ni siquiera llamen a la gente a sus casas)

Luego, con la democratización del celular se redujo aún más la incomodidad telefónica, siendo posible llamar (siempre utilizando el teléfono perteneciente un papá que fue, afortunadamente, dejado desatendido en la mesa del comedor) directamente a la persona, esto, aparte de generar menos incomodidad, resulta mucho más eficiente, puesto se eliminan los pasos necesarios para llamar a alguien, eliminando a ese perverso intermediario que es la persona encargada de hacernos esperar en ascuas y de someternos a la tortura mental que hacen que, en esos escasos segundos, nuestras inseguridades juveniles se vean exponencialmente aumentadas.

martes, 3 de febrero de 2009

y seguimos con los zapatos

Ayer la víctima del lanzamiento zapatífero fue el Primer ministro de China, Wen Jiabao. El autor del irreverente lanzamiento fue un estudiante de Cambridge que se sentía ofendido por la presencia de un mandatario que considera dictatorial y que sistemáticamente viola Derechos Humanos.

Esta acción sirve para confirmar que el lanzar zapatos a importantes personalidades se ha convertido en:
  1. Una acción socialmente aceptable.
  2. Una de las más populares maneras de expresar nuestro disgusto con algún presidente-dictador-tirano-rey.
  3. Un ticket expreso para aparecer en las noticias.

Conclusión: ¿ir a la guerra?¿debatir ideas de manera civilizada?¿organizar multitudinarias marchas por las calles?

Claro que no, todos nuestros impulsos subversivos deben ser canalizados a través del sistemático lanzamiento de zapatos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

mi gran temor (uno de los)

Ayer, en una excepcional conversación, salieron a flote algunos temas bastante álgidos, en resumidas cuentas: existencia de D(¿d?)ios, no-ser, la muerte, et al . Dejando de lado las consideraciones teológicas y ontológicas, debo decir que lo impresionante de nuestra pequeña discución acerca de la muerte, fue ver la diversidad con que la afrontamos, a algunos (entre los cuales me incluyo) simplemente nos da un terror horrible, otros lo toman mucho más estóicamente y simplemente les resbalase si ipso facto dejaran de existir.

Pero, mi intención no es hablar de la muerte, puesto eso me estresa bastante y me quita el sueño. Si no, hablar acerca de otro miedo, que, aunque también me angustia, me resulta más fácil de tratar.

Me refiero a mi miedo recurrente, sistemático y en aumento a la gran masa gris, a ser parte de esa gran masa gris, las legiones anónimas de lacayos corporativos (por más fight club que suene), de ser otro ser más, irrelevante, olvidable, intrascendente. Me aterra existir como un ser sustituible, que no dejó huella, me aterra ser considerado un otro más.

Me aterra ser otro empleado de camisa azul y pantalón khaki, ser un número de carnet de banda magnética (por más puertas que abra, literalmente) no quiero ser un simple registro de una nómina, no quiero ser un link en una página de internet que lleve a una foto y una síntesis curricular, me da pánico limitarme a ser una extensión de teléfono o una dirección de correo electrónico.

Me da miedo sacrificar grandeza por seguridad, riesgos por convencionalismos, locura por sensatez. Me da terror que mis delirios de grandeza fracasen estrepitosamente (si, yo se que suena increiblemente prepotente, pero esto es sinceridad en pleno, y a veces ser sincero es ser arrogante).

¿Será que preferiríamos si tuvieramos la oportunidad de elegir, cual Aquiles, un destino trágico pero recordado, sobre una existencia plena pero intrascendente?¿será que nuestra arrogancia nos reduce a ser meras prostitutas de la historia, dando hasta nuestra felicidad por el placer fútil de vivir en el recuerdo ajeno?¿será que no hay absurdo más grande que pensar en la influencia que vamos a tener en un mundo del cual ya no formamos parte?¿qué placer o satisfacción podemos devengar de figurar en páginas que no leeremos y de afectar mentes que jamas conoceremos?

Tal vez tenemos (tengo) que ser más humildes, dejarnos de pretensiones y limitarnos a casarnos, reproducirnos, educar bien a nuestros hijos y resignarnos a morir... no, no sirve, es la misma idea que me traumatiza.

Pero bueno, basta, al fin, es lunes en la mañana.

domingo, 5 de octubre de 2008

usos de un blog

no he escrito, tenía tiempo sin pasar tanto tiempo sin postear, podría decir que debido a mi horario nuevo no he tenido tiempo de sobra enfrente de una computadora (bueno, eso si es verdad) pero debo admitir que si he escrito, pero en papel, en alguna diligencia ministerial, donde aparte de inteligencia, las computadoras disponibles para uno usar también son escasas, siempre hay tiempo para garabatear cualquier soquetada o despotricamiento que pase por la cabeza en una hoja de block rayado.

Contrario a mi costumbre, de transcribir acá lo que garabateo en papel, esta vez no lo haré, la autocensura me lo prohibe, y yo se que eliminar la autocensura era un objetivo, pero, las reglas que da más satisfacción romper son las que uno mismo se pone (eso podría ser un eufemismo) En verdad no tengo claro cual es la razón exacta de que no lo haga, tal vez es porque son cosas que no quiero que el colectivo difuso que representa la internet lo sepa, tal vez es que podría parecer vulnerable, tal vez es porque ahí están las respuestas que yo mismo me dí acerca de mi sobredosis extemporánea de angst, y no puedo soportar ver a la pantalla restregándomelas en la cara.

Pero ese no es el punto, todo eso me llevo a pensar en los usos que la gente les da a sus blogs, por un lado encontramos que algunos los usan como si vivieran en Hogwarts y su blog fuera un pensive donde pueden sacar los pensamientos, tal vez los pensamientos graves y pesados se hacen ligeros cuando los sacamos, el peso de la idea entonces es pues compartido, todo el que lo lea va a asumir un peso levísimo de la misma, una carga ínfima, pero en fin, eso hace que nos sintamos más livianos, la idea/sentimiento, cuando lo ponemos en papel, deja de ser un monopolio exclusivo de nuestro cerebro, por ende, su capacidad para atormentarnos disminuye.

Otra gente, a su vez, lo utiliza como una versión intelectualmente aceptable de facebook, lo usan para hablar sobre su vida, alguna gente piensa que ésto está mal, yo no comparto esa idea, que tiene de malo narrar la propia historia, es mejor hacerlo con palabras que comentando fotos y montando álbumes en fb (tampoco es que esto tenga algo malo...) quien sabe, tal vez eso es un acto de egocentrismo máximo (lo que no consideramos como un vicio relevante) tal vez usar el blog de esa manera es una forma de autoreafirmarnos que nuestra vida es interesante, que merece ser contada y leída, por alguna razón, un detalle que si me molesta acerca de esto es la gente que lo hace a medias, que cuenta los detalles triviales y prosaicos y deja por fuera el quid del meollo, si vas a publicar tu vida en internet, por lo menos pon lo todo, lo vergonzoso, lo patético, lo bueno, si se limita a ser una verborrea indetenida de despecho termina fastidiando, se que hay carencias de hombros dispuestos de recibir lágrimas, pero mierda...que ladilla...está bueno ya de la guarandinga....

Por un lado están los blogs que tienen un ánimo informativo, de divulgación de conocimiento, buscan propagar cosas novedosas o interesantes, buscan esclarecer cosas complicadas para los meros mortales, siempre y cuando no usen frases como "eschewing the achetenon... "(sic) o algo por el estilo, pueden ser bastante útiles, me he dado cuenta de que no leo tantos blogs de estos (sólo los de the economist). También podríamos agregar los blogs que son usados como plataforma de expresión creativa, los que usa la gente para compartir el producto de sus esfuerzos narrativos, el ocasional cuentico, un poema, un ensayo, una opinión.

Por último están los eternos anarquistas, los de gente que simplemente hace lo que les da la gana, sin que les importe media mierda si los juzgan o no, que no les importa vomitar su cerebro a un colectiva anónimo (y a veces no tan anónimo) los que piensan (correctamente) que si a alguien no le gusta o le molesta que no clickee, eso, por lo menos, lo compartimos.

Yo no se en que categoría estoy, pero bueno, eso ha sido una situación más o menos recurrente, entonces no me importa mucho

lunes, 8 de septiembre de 2008

El círculo vicioso de Le Mepris.

va un poco así:

Sentir desprecio, desprecio profundo, aparentemente consolidado, de una firmeza absoluta, para siempre y para la posteridad, un desprecio, si queremos, incuestionable. Posteriormente, en uno de esos agujeros fugacez que pululan en nuestra conciencia y que sin lugar a duda habitan en nuestro subconciente, hay una falla en el desprecio, ese manto omnipresente que cubría todo al parecer tiene un hueco diminuto, tal vez algún grillo intruso lo hizo, tal vez es un rasgón que dejó un roce con una de esas puas de las cercas ciclón que la vida nos arroja, tal vez el parche que le hiciste al manto del desprecio no estaba bien cosido, y a la primera que le aplican un poco de presión se deshila como franela ovejita vieja.

A través de la diminuta rotura se logra inmiscuir en el mencionado desprecio un sentimiento de luminosa esperanza, ciertamente es la misma esperanza charlatana de la cual ya has sido víctima en númerosas ocasiones, haces caso omiso a sus palabras, pero las palabras que te susurra en el oido llegan hasta tu hipotálamo y logran obnubilar tu juicio, piensas que la cuerda que te tiende para sacarte del pozo no te dejará caer a mitad de camino, tu juicio claramente nublado se ofusca aún más, y cual persona encandilada deambulas a tientas, esperando lograr pisar tierra firme, lo que no sabes (o sabes pero no quieres aceptar) es que esas diferencias irreconciliables, son, efectivamente, irreconciliables, una vez las catalogaste así, por algo habrá sido, te recuerdas que deberías confiar más en tu propio juicio.

Cómo obviamente no le haces caso a tu propio juicio te dispones a entablar un proceso de mediación y diálogo con las razones de dichas diferencias, pensando, como niño iluso que espera que sus padres divorciados vuelvan a casarse, que los problemas estructurales y endémicos que llevaron a dichas diferencias a ser irreconciliables se arreglan, esperas que se evaporen, que se difuminen en la atmósfera, claramente la atmósfera ya estaba bastante saturada y por ende, cuando despertaste las diferencias seguían ahí. Trataste de adaptar tu idiosincracia, insinuando que los beneficios obtenidos serían de suficiente mérito como para aguantar dicho amoldamiento, lástima que la plastilina mental no pudo tomar la forma que deseabas.

Debes aceptar que trataste, francamente eso lo dices con sinceridad, hiciste un verdadero esfuerzo, tomaste la postura adecuada, ajustaste el ecualizador mental para que los niveles que querías proyectar sonaran lo mejor posible, quien hubiera dicho, pensaste que esta vez la crusada sería exitosa, retomarías Jerusalen, la tierra anhelada estaría bajo el dominio y los pies del que realmente lo merecía. Pequeño detalle que quedó por fuera, tu cabeza no es un radio y no eres un paladín. Perdón caballo blanco, no tienes mucho uso en la ciudad, igual te ensuciarías y habría que lavarte mucho.

Sales derrotado por los moros, las ínfulas de cruzada fueron aplastadas rápida e implacablemente, esta vez ni siquiera hubo tiempo para que las ínfulas se convirtieran en delirios de grandeza, delirios que vendrían a alimentar tu arrogancia infundada. Emprendes el camino de regreso, cabizbajo y desanimado, la diatriba eterna te consume, absorbe todos tus pensamientos, no puedes dejar de preguntarte si eres un cruzado patético e inservible o si simplemente estás luchando la batalla equivocada. Dejas la pregunta abierta, igualmente llevas años sin poderla contestar, ¿qué ocurrió que intentas fútilmente contestarla esta vez? obviamente fallas, pero la pregunta continúa rumiando en tu cabeza, haciendo demasiado ruido para dejarte dormir, finalmente logras ahogarla, por lo menos temporalmente, en substancias de jerez. El sueño inducido resulta intranquilo, ineficaz preludio para un despertar anonadado. La pregunta sigue ahí.

Este momento lo aprovecha tu peor enemigo para asestarte la puñalada, estás mareado, confundido, no encuentras tu centro de gravedad por lo cual inevitablemente estás desbalanceado. Tu visión todavía borrosa no puede distinguir bien los objetivos y es evidente que tu cadena de pensamientos tiene unos cuantos eslabones faltantes. Ahí, crees que te susurran la respuesta a el eterno enigma, la susurran y te la crees, al fin y al cabo te la susurraste tu mismo, te la crees, aunque es normal que te la creas siempre en lo profundo sabes que es mentira, eso no ocurre está vez, te lo crees como si lo hubiera dicho el papa y tu fueras un campesino español en 1587. La infalibilidad de la respuesta de deja perplejo, la piensas, la meditas, te obsesiona por un tiempo. La confirmas...

De repente irrumpes en un estallido de ira, el único detalle es que el receptor de dicho ataque permanece anónimo e indetectado, no sabes que parte de tu ser quieres reventar a batazos. Por eso decides aporrearte todo, que mediante el aporreamiento logres expiar la carga que te ha sido impuesta. Claramente sólo consigues que la carga se duplique...
De repente aparece tu lado egocéntrico, la parte arrogante que en verdad lo es, la que no titubea, y esa parte procede a aporrearte en castigo por haberte aporreado, eso si crea un cambio, por lo menos ya no estás confundido (irónicamente) ahora pasas a un estado en el que tu YO actual pasa a odiar a tu YO de hace 5 minutos por haber permitido tal cosa, sucumbiste y eso te debería dar pena, lo importante es que lograste levantarte, sacudirte la tierra pero mantenerte despeinado.

en tu proceso de endogmía indescifrable incluso para ti mismo sigues en un estado de confusión, en teoría este proceso pareciese dialéctico, las dos posibles respuestas de la diatriba, después de cada una jalarte a su lado deberían lograr hacer una síntesis, esa sería tu respuesta, la respuesta que pensaste que obtendrías si usabas el blog como pensive. Claramente Hegel y los seguidores de la teoría de usar el blog como pensive están equivocados, por lo menos en lo que a mi me consta.

tal vez olvidaron que la palabra más dificil de pronunciar es frustración...

lunes, 11 de agosto de 2008

d e s p a i r of t h o u g h t t h e n o n (o r i s it s o) existence o f d e b o n a i r

It comes the time in every persons life when he wonders out loud "isn't there anything holy anymore?" And by this im not referring to the belief of god or anything religious related, im referring to those values, those convictions, that for some, are so powerful that they are able to stir up feelings that are similar to the fervor that in the past was felt towards the supposed deities and the cult to worship them.

Apparently so, such convictions have become more scarce than an honest man in Congress, the unavoidable result is that, since there is nothing holy anymore people are able to commit constant stomping (or chomping? or puking-on) on those convictions and values and opinions. The second unavoidable result is that since there is a total disrespect for those values, the few and appalling minorities who still hold them dear are obviously truly affected by the inequity of evil men.

It is even possible that this unfairness that emanates from the work of these men is of, let us say, sufficient size, to wrap us up and fling us into a void filled with despair, when we are in the middle of this vacuity, we realize that the biggest reason for our despair is our inability to reach a logic conclusion that would enable us to form a logic cause-effect relation that would be able to explain, at least to ourselves, the reason why we are in this non-place with only darkness surrounding us. The other feeling we have in the middle of our downward spiraling trip is the feeling that there is no ledge in which we can seek support, no protruding flagpost which could be our savior from the vertiginous and violent fall we are about to endure, of course, after we realize that there is no place to fall to this stress causing anguish is mitigated.

Well, the thing is, the actual conundrum that we are involved in, is what are our best options now that we are involved in all this downwardspiralingjourneysthroughdarkandemptyvoids?, our first option is to simply drift, to fall down and try to enjoy the fall, to feel the wind blowing through your hair, constantly remembering you that you are in movement, and towards the wrong direction we might add, to get that bizarre pleasure you get when you are involved in free falling adventures ala tower of terror. The other way out, in my opinion is to abstract.

In order to abstract, you must first of all, forget the notion that right now you are in a void, in a state of mind where one of the pillars of your existence has just been crushed with one of those funky demolition balls, and simply concentrate on BEING, this is the time when you need to focus on the mundane and prosaic, you need to dare to endure existence for a few days like those beings you despise so much. This is the time when it is of utmost importance that you allow yourself to rely on the common, on the worldly and just for a few moments (or is it days?) allow the deep and transcendental to be forgotten, this is when you have to let the banjo back line rhythm of the favorite song to absorb you in a way that it is your only concern in the universe, when you need to stop and be swept away by the poetry of the images of a favorite movie (why not Kubrik? its when you need to change paradigms and start seeing the world not through your usual rationale but through the tainted green of the bottle of wine you just downed. When you accept that it WILL be socially accepted of you to be in a mood that prevents you from raising your voice above a determined level (which by the way happens to be quite low), when you embrace the notion that in this precise time your best friend is called melancholy and that you simply desire to, for at least a week, to drop the sword and stop this absurd and endless crusade against what ever that you are up against, achieve this, and probably, sometime soon you'll realize that you have stopped falling (if the loud thud didn't give that away)

That way we reach the conclusion that in reality, there is still a remnant of debonair in this world, that we refuse to be shoved the constant lies that because of the sins of Adam we have lost the privilege of paradise or even simple happiness in this earth, we are determined to see the glass half full and to, at least through wishful thinking or abstract perception, to encounter the beauty of this ironic off Broadway musical, that in the end life is not a drama but a comedy for those with dark humor, and believe us, dark humor we have and we are hardheaded in our purpose to get the greatest number of laughs out of it, even, if it takes a considerable amount of laughing at ourselves.

viernes, 1 de agosto de 2008

A las expectativas

A las expectativas, les puedo recomendar que vayan buscando otro oficio, ya que irremediablemente sólo llegarán a una calle ciega en la que no está permitido hacer una vuelta en U, se toparán con ese muro infranqueable que les hará imposible llevar a cabo su cometido, encontrarán esa puerta cerrada que frenará la manera vil en la que pueden roer el espíritu de una persona.

A las expectativas, las agrego en mi lista de cosas obsoletas, como esos números que salen en las cédulas, se van al mismo pote de basura que el VHS, se van a la tumba con nuestros abuelos porque no son aptas para habitar en los áticos de las mentes de jóvenes del siglo XXI, porque tienen tanto polvo y telaraña encima que da asco no sólo tocarlas pero siquiera contemplarlas.

A las expectativas, especialmente a aquellas que nos tratan de imponer desde afuera, es decir, por los demás, les digo que busquen otra orilla en la que desembarcar, ya que esto no es Omaha, por aquí no entrarán a este contienente, no les será permitido de manera desvergonzada intentar poner grilletes en la vida de una persona.

A las expectativas, les recomiendo que las olviden, como al procer oscuro que no tiene avenidas ni plazas, como al amigo incondicional de primaria, como ese primer amor hace rato dejado secar al sol. Olvídenlas ya que no se encuentran dentro del pensum recien reformado del presente, por ende no se impartirán en esta asignatura que no se exime llamada vida.

A las expectativas, les ofrecemos un funeral de héroe, con los veintitantos disparos de rigor, una buena tumba, con estatua y todo y les prometemos vestirnos de negro por unos días, dichos honores, cabe decir más de los que merecen, es el duelo que tendremos por ellas, cuestión más de formalidad que de ganas, pero es necesario para, finalmente, enterrarlas.

Que en paz descansen.