jueves, 18 de septiembre de 2008

El gris...

Francamente desprecio el color gris, me parece insípido, nulo, aburrido, intrascendente, creo que muy poca gente lloraría al gris si el gerente cromático del mundo desidiera desterrarlo de la tierra, ahora, en verdad lo que no entiendo es por qué el gris sufre un desprecio tan colectivo, si no es más que la versión pigmentada del balance, del camino intermedio, es un color de centro, tal vez su problema es que siempre estará opacado por el negro, mucho más sobrio, elegante y en ocasiones imponente, y por el blanco, siempre más limpio, agradable y pulcro. El punto, es, que independientemente que el mundo esté lleno de grises y que ese matiz sea imprescindible para la sociedad y bla bla, el gris, como color y como descripción (describir a alguien como gris es simplemente ofensivo...) es medio patético.

Sin embargo, hoy, por primera vez en mucho tiempo, tengo que describir mi estado de ánimo como gris (por si no captaron, me parece irónico escribir gris en negrillas) y lo que me preocupa sorprendentemente no es que mi estado de ánimo pueda ser descrito como gris, sino que no existe razón alguna para hacerlo, simplemente me desperté así. El día de ayer fue bastante bueno para ser miercoles, de hecho podría decir que fue un buen miércoles, un muy buen miércoles, con un almuerzo lleno de sarcasmo, y en la noche película, cotufas y buena conversa. Por el otro lado, hoy (ni el futuro inmediato) plantea algo potencialmente desagradable, no hay ninguna visita dolorosa al dentista, nadie (menos mal) ha mencionado las palabras "tenemos que hablar" en bastante tiempo (tengo toda una teoría de esto, ninguna noticia buena viene después de la frase "tenemos que hablar", si la noticia es buena te la sueltan y ya, si es mala, te dan una especie de periodo de gracia de preparación psicológica) Hay buenos prospectos de planes para el fin de semana, hay salud, amistades, y cerveza en el horizonte. Por eso, me sorprende que pueda describir mi estado de ánimo como gris, especialmente porque usualmente lo podría describir como de cualquier color sacada de una caja de colores crayola, no sé, tiendo a estar alegre, y cuando no lo estoy, siempre encuentro algo de lo que burlarme, lo cual a su vez me hace estar alegre, pero hoy no, no tengo ni ganas de ser irónico ni despectivo (aunque tal vez eso es bueno) presencié magnas brutalidades por parte de representantes del gobierno y ni siquiera me reí un poquito, no se, tengo algunas teorías, tal vez estoy cansado, tal vez me hacen falta vacaciones. Pero por la que más me inclino es por la que dice que todavía no he desayunado, tengo sueño y por eso estoy todavía medio achantado.

O, tal vez es que tengo que aceptar que a veces uno se despierta con el pie izquierdo de la cama y que no es mal de morirse.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Cuentos de camino.... bueno, de baños de camino

Primera aclaratoria: esto no tiene nada que ver con lo escatológico...

Regresando de un viaje me encontraba pasando por un pueblo de esos que si no quedaran en la mitad de la carretera y no tuvieran bomba de gasolina claramente estarían sumidos en el olvido geográfico. De esos pueblos que tienen 10 construcciones en total (6 del lado izquierdo, 4 del lado derecho) Cabe resaltar que de esas "construcciones"(evolución precarias de las chozas) 3 eran "distribuidoras" (ej: distribuidora I.R.L) ahora, tiene que surgir la pregunta: ¿qué tanto hay que distribuir en un pueblo miserable de 30 habitantes? Dada la existencia de un punto de extorsión y abuso de autoridad descarado y despreciable (léase: alcabala de la guardía nacional) deben distribuir bienes confiscados de manera abusiva a ciudadanos honestos que los adquirieron de manera decente. Cabe resaltar que las otras neochozas eran: una venta de repuestos y un taller (práctico por su localidad aledaña a la carretera) 2 locales llamados "inversora (introduzca las siglas de su preferencia acá)" otra vez, ¿en qué coño inviertes en un pueblo de 30 personas?, un restaurant y un supermercado chino (hasta esos parajes han llegado), la licorería de rigor y la bomba de gasolina, protagonista de esta entrada.

Debo acotar que venía durmiendo, por ende estaba en un estado de aguevoniamiento (la palabra letargo es como nula) mental que me hizo tardar un poco en reaccionar. Cuando me estoy dirigiendo al baño, antes de entrar, el lacayo de la bomba me exclama :"señor, debe dar una colaboración de 500 bolívares", en mi mencionado estado de aguevoniamiento le indico que ya los busco, voy a la quincalla (no merece la designación de tiendita) y fue acá, en la mitad de una conversación con otra persona indignada por el exabrupto del baño que caí en cuenta del abuso que ese cobro representaba:

  1. La expresión "debe dar una colaboración de..." aparte de ser un grandísimo eufemismo, es totalmente contradictoria, debido a que la esencia de la colaboración es que es voluuntaaaria, por ende, al atribuirle un carácter imperativo se está tergiversando de manera perversa el término, si van a ser tan mezquinos y lambucios de cobrarte por el uso del baño (acto que despreciamos por miserable, ya que en todo caso el uso del baño es, generalmente, razón de que también se "aproveche" y se le ponga gasolina al carro y se compren diversas provisiones camineras en la respectiva quincalla, por ende, la bomba ya obtiene suficientes ganancias como para justificar el uso gratuito de los baños.
  2. La publicidad falsa involucrada, en el letrero de la estación de servicio, claramente indicaba que había baños, si uno sigue la costumbre y el sentido común, es claro que se supone que los baños de carretera son gratis. Ahora, si te van a cobrar por el uso del baño, uno espera que esa inversión sea utilizada para mantener el baño en un buen estado, por un momento, al estilo Renton en Trainspotting, soñe con baños de marmol, con aroma a lavanda, papel de doble capa, jabones y toallas etc. (demostración de que a veces abuso del wishful thinking) y bueno, ¡oh, ironía! me encuentro con un baño de carretera en estado de... erhm... baño de carretera... 500 bs peores invertidos de mi vida.
  3. La situación privilegiada (¿¡privilegiada!?) que ocupa esta bomba, es decir, en la mitad de la nada, le otorga una posición de monopolio, con la cual puede fijar precios abusivos para la utilización de sus cochinos baños, perjudicando más aún a los transeuntes de las carreteras nacionales, claramente el cobro de 500 bolívares es excesivo y perjudica a los consumidores, situación abusiva que debería ser denunciada al indecu, perdón indepavi inmediatamente.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Esa torre de marfil (surrealista)



Vemos acá, a la magnífica torre Oeste de Parque Central, esta se ve hermosa, pacífica, imponente, un pilar reluciente (y brillante) que se impone en el corazón de Caracas, un monumento diseñado para recordarnos de la grandeza de nuestra nación, esta monumental y solemne obra está ahí, perenne recordatorio del esplendor de los gobiernos de Caldera (el que aprobó el proyecto) el de CAP (cuando se terminó de construir la primera torre) y de Luis Herrera (durante el cualse terminó de construir la segunda). y ¿quién podría oponerse, incluso quejarse o criticar el producto del gobierno de tan exitosos e ilustres presidentes de la nación?

Estos dos titanes se erigían como los edificios más altos de Latinoamérica, hasta que los desgraciados mexicanos dicidieron construir la llamada torre mayor, mediante la cual lograron de manera sucia e injusta destronar a nuestras torres como las más altas, el colmo es que la fulana torre del DF es sólo 5 metros más alta que la nuestra, ¡mexicanos sucios y canallas!. El autoestima de dichas edificaciones también fue severamente lesionado cuando esos chinos malvados comunistas de Taiwan hicieron una torrecita que ojalá sea derribada por un Tsunami, dicha torrecita destronó a las nuestras como el edificio de hormigón más alto del mundo. Pobres torres, tuvieron que ir al psicólogo ya que se encontraban muy deprimidas, tanto así que una se trató de suicidar, la pobre torre este, gemelo mayor que siempre se encontró acomplejado porqué pensaba que querían más a su hermano menor... Ese amargo día del 2004 siempre estará en nuestras memorias, ese incendió sin duda estuvo a punto de calcinar el orgullo de una nación. Los suicidios, como Kurt Cobain ya lo ha demostrado, se prestan para elucubraciones y teorías conspirativas, y existen hoy fanáticos de la torre este que insisten que el incendio no fue un atento de suicidio por parte de la torre, sino que más bien fue una artimaña de los dioses de la ironía que pensaron que sería gracioso que el edificio donde estaba situado el Ministerio de Infraestructura se quedara sin infraestructura, el punto es que tenemos que estar eternamente agradecidos que nuestro pequeño ídolo de concreto, después de cuidados intensivos, ya está mejor y recuperándose, debemos resaltar la increible eficiencia con la que han reparado

Un punto memorable de la Torre Oeste, esa olla vertical de burócratas menesterosos y ministerios eficientes, son sus ascensores, siempre teniendo en cuenta que como ir a Disney está muy caro e igualmente visitar el imperio no es bien visto por estos lares, los siempre diligentes administradores del edificio decidieron brindarle de manera gratuita a todos los que tenías la increible dicha y júbilo de transitar por la edificación, la oportunidad de tener su experiencia sui generis de la afamada atracción florideña de The Tower of Terror. Esto, obviamente deriva en la necesidad de que estos ascensores tengan ascensoritas (ver Zurimendi para la referencia) Primero, en los ascensores de Parque Central, en una especie de oda a la anarquía, no existe coherencia ni sentido lógico, de hecho no existe relación alguna, entre lo que indica el botón y el piso al que te lleva, por ejemplo, si quieres ir al 11 la ascensorita marca el 37, para ir a planta baja marca el 52 y así con todo, por ende, el carácter no inteligible de los botones, ese complicado lenguaje dadaísta sólo es descifrable por unos pocos seres iluminados, escogidos de entre la mayoría por cualidades secretas que permanecen incomprensibles para los meros mortales (que tragedia sería si a uno le pasara algo, cómo haríamos para subir...), la segunda razón que confirma su necesidad es la imposibilidad de marcar los botones, los botones de los ascensores de Parque Central no responden al toque del dedo de un mortal, de hecho, para lograr que funcionen es necesario realizar un complicado procedimiento en el cual, con una moneda (la procedencia y denominación de la moneda, es, hasta ahora, un misterio) hay que rozar, de una manera especial y mística el botón, sólo mediante esta danza ceremonial es que el botón se ve cubierto por un halo de luz amarillenta que nos indica que ha tomado en cuenta nuestras súplicas. Por último, y creo que está es la función principal que dichos ascensoristas cumplen, es que como ya habíamos mencionado ut supra, estos ascensores nos brindan una especie de homage a la atración de Disney en la cual los pasajeros sufren las peripecias y exentricidades de un ascensor caprichoso. Estos ascensores, sin duda, son caprichosos, en el cumplimiento de sus labores operan de la siguiente manera: después de emprender su odisea hacía arriba, estos, al llegar a su ítaca, abren sus puertas cuando todavía puedes ver 20 cm del piso (es decir, del entre piso), posteriormente hacen esfuerzos descomunales para revertir su descalibre y (todavía con las puertas abiertas) suben (de más) de manera que ahora vez los 20 cm del piso de arriba del que querías ir, posteriormente, como con el acondicionador, enjuague y repita. Después de esta experiencia que posiblemente haya infartado a varios, la cosa se nivela y te puedes bajar... Por esas características particulares del viaje es que tengo mi propia teoría acerca de estas ascensoristas, en verdad, aparte de sus dotes descomunales para hablar el lenguaje de estos ascensores, tienen también entrenamiento paramédico (quiza tienen las planchas que dan el electroshock que tanto usaban en baywatch) por ahí, y por supuesta, previendo cualqueir falla del sistema, poseen entrenamiento en rapel para poder abandonar el barco en caso de malfunción...

Si después de su jornada burocrática, seguramente inútil, donde sólo fue peloteado de un piso a otro y no recibió ninguna respuesta concreta ( y mucho menos una solución) usted logra salir vivo de los ascensores de Parque Central ¡CUIDADO!, todavía no está a salvo, ya que para completar el cuadro surrealista, en el sótano de dicho complejo decidieron contratar a una Anaconda para que se coma a los ratones y a la ocasional persona que enoje a un viceministro.

Si después de leer esto, no está convencido de que Parque Central es un gran homenaje, una oda si se quiere, porqué no, incluso una alabanza a Dalí, Buñuel, García Llorca y Bretón etc... déjeme decirle dos cosas
  1. Vaya usted y dese cuenta
  2. Es estúpido por no creerme.

lunes, 8 de septiembre de 2008

El círculo vicioso de Le Mepris.

va un poco así:

Sentir desprecio, desprecio profundo, aparentemente consolidado, de una firmeza absoluta, para siempre y para la posteridad, un desprecio, si queremos, incuestionable. Posteriormente, en uno de esos agujeros fugacez que pululan en nuestra conciencia y que sin lugar a duda habitan en nuestro subconciente, hay una falla en el desprecio, ese manto omnipresente que cubría todo al parecer tiene un hueco diminuto, tal vez algún grillo intruso lo hizo, tal vez es un rasgón que dejó un roce con una de esas puas de las cercas ciclón que la vida nos arroja, tal vez el parche que le hiciste al manto del desprecio no estaba bien cosido, y a la primera que le aplican un poco de presión se deshila como franela ovejita vieja.

A través de la diminuta rotura se logra inmiscuir en el mencionado desprecio un sentimiento de luminosa esperanza, ciertamente es la misma esperanza charlatana de la cual ya has sido víctima en númerosas ocasiones, haces caso omiso a sus palabras, pero las palabras que te susurra en el oido llegan hasta tu hipotálamo y logran obnubilar tu juicio, piensas que la cuerda que te tiende para sacarte del pozo no te dejará caer a mitad de camino, tu juicio claramente nublado se ofusca aún más, y cual persona encandilada deambulas a tientas, esperando lograr pisar tierra firme, lo que no sabes (o sabes pero no quieres aceptar) es que esas diferencias irreconciliables, son, efectivamente, irreconciliables, una vez las catalogaste así, por algo habrá sido, te recuerdas que deberías confiar más en tu propio juicio.

Cómo obviamente no le haces caso a tu propio juicio te dispones a entablar un proceso de mediación y diálogo con las razones de dichas diferencias, pensando, como niño iluso que espera que sus padres divorciados vuelvan a casarse, que los problemas estructurales y endémicos que llevaron a dichas diferencias a ser irreconciliables se arreglan, esperas que se evaporen, que se difuminen en la atmósfera, claramente la atmósfera ya estaba bastante saturada y por ende, cuando despertaste las diferencias seguían ahí. Trataste de adaptar tu idiosincracia, insinuando que los beneficios obtenidos serían de suficiente mérito como para aguantar dicho amoldamiento, lástima que la plastilina mental no pudo tomar la forma que deseabas.

Debes aceptar que trataste, francamente eso lo dices con sinceridad, hiciste un verdadero esfuerzo, tomaste la postura adecuada, ajustaste el ecualizador mental para que los niveles que querías proyectar sonaran lo mejor posible, quien hubiera dicho, pensaste que esta vez la crusada sería exitosa, retomarías Jerusalen, la tierra anhelada estaría bajo el dominio y los pies del que realmente lo merecía. Pequeño detalle que quedó por fuera, tu cabeza no es un radio y no eres un paladín. Perdón caballo blanco, no tienes mucho uso en la ciudad, igual te ensuciarías y habría que lavarte mucho.

Sales derrotado por los moros, las ínfulas de cruzada fueron aplastadas rápida e implacablemente, esta vez ni siquiera hubo tiempo para que las ínfulas se convirtieran en delirios de grandeza, delirios que vendrían a alimentar tu arrogancia infundada. Emprendes el camino de regreso, cabizbajo y desanimado, la diatriba eterna te consume, absorbe todos tus pensamientos, no puedes dejar de preguntarte si eres un cruzado patético e inservible o si simplemente estás luchando la batalla equivocada. Dejas la pregunta abierta, igualmente llevas años sin poderla contestar, ¿qué ocurrió que intentas fútilmente contestarla esta vez? obviamente fallas, pero la pregunta continúa rumiando en tu cabeza, haciendo demasiado ruido para dejarte dormir, finalmente logras ahogarla, por lo menos temporalmente, en substancias de jerez. El sueño inducido resulta intranquilo, ineficaz preludio para un despertar anonadado. La pregunta sigue ahí.

Este momento lo aprovecha tu peor enemigo para asestarte la puñalada, estás mareado, confundido, no encuentras tu centro de gravedad por lo cual inevitablemente estás desbalanceado. Tu visión todavía borrosa no puede distinguir bien los objetivos y es evidente que tu cadena de pensamientos tiene unos cuantos eslabones faltantes. Ahí, crees que te susurran la respuesta a el eterno enigma, la susurran y te la crees, al fin y al cabo te la susurraste tu mismo, te la crees, aunque es normal que te la creas siempre en lo profundo sabes que es mentira, eso no ocurre está vez, te lo crees como si lo hubiera dicho el papa y tu fueras un campesino español en 1587. La infalibilidad de la respuesta de deja perplejo, la piensas, la meditas, te obsesiona por un tiempo. La confirmas...

De repente irrumpes en un estallido de ira, el único detalle es que el receptor de dicho ataque permanece anónimo e indetectado, no sabes que parte de tu ser quieres reventar a batazos. Por eso decides aporrearte todo, que mediante el aporreamiento logres expiar la carga que te ha sido impuesta. Claramente sólo consigues que la carga se duplique...
De repente aparece tu lado egocéntrico, la parte arrogante que en verdad lo es, la que no titubea, y esa parte procede a aporrearte en castigo por haberte aporreado, eso si crea un cambio, por lo menos ya no estás confundido (irónicamente) ahora pasas a un estado en el que tu YO actual pasa a odiar a tu YO de hace 5 minutos por haber permitido tal cosa, sucumbiste y eso te debería dar pena, lo importante es que lograste levantarte, sacudirte la tierra pero mantenerte despeinado.

en tu proceso de endogmía indescifrable incluso para ti mismo sigues en un estado de confusión, en teoría este proceso pareciese dialéctico, las dos posibles respuestas de la diatriba, después de cada una jalarte a su lado deberían lograr hacer una síntesis, esa sería tu respuesta, la respuesta que pensaste que obtendrías si usabas el blog como pensive. Claramente Hegel y los seguidores de la teoría de usar el blog como pensive están equivocados, por lo menos en lo que a mi me consta.

tal vez olvidaron que la palabra más dificil de pronunciar es frustración...

miércoles, 3 de septiembre de 2008

De Garitas y Talanqueras

Si vemos cualquier periódico (y ni decir Últimas Noticias) o prendemos la radio, entre las 7 plagas de Egipto que nos fustigan diariamente la que más resalta es la inseguridad, la cantidad deslumbrante de asesinatos y robos es suficiente para convertir a cualquier en paranóico. Bien, aparte de cercos eléctricos y rejas más altas, una de las soluciones que se le ha buscado a este problema (especialmente en urbanizaciones) es el de la garita, Especie de pseudoconstrucción habitada por un individuo, atento, vigilante, perspicaz, sagaz y astuto. En verdad no me quiero meter con los superintendentes de seguridad nocturna/catalizadores de acceso y tránsito urbanil (eso es un eufemismo si alguna vez vi uno), no envidio para nada su trabajo, claramente no hay suficientes telenovelas para llenar sus infinitas horas de ocio.

Ahora, lo que si me molesta es una práctica común de las garitas (o casetas, es lo mismo), y es cuando te someten a un interrogatorio digno de la inquisición o de la KGB cuando te dispones a ir a casa de una persona que reside en un territorios de esos que, al estilo de los castillos con sus fosos, se encuentran defendidos por sus implacables abre puertas. En verdad, los que son unos genios son los que diseñan/imprimen la hojita donde hay preguntas que van desde número de cédula hasta segundo nombre de tu bisabuela. La efectividad de dicho cuestionario es francamente deplorable, y en mi opinión debe limitarse a modelo de carro y el color (tal veeeez la placa) y casa a la que se dirige, ya que son las únicas preguntas en las que el vigilante en cuestión puede estar seguro de que le están contestando con la verdad (a no ser que sea daltónico, ahí si tendría problemas con los colores de los carros), en verdad, lo más idiota es preguntar el nombre (a no ser que se establezca comunicación con la casa, lo cual nunca ocurre) de hecho, montones de personas aprovechan la oportunidad para competir a ver quién puede dar el nombre falso más osado, se han visto desde Manueles Rosales, pasando por Juanes Barretos y llegando a Spentas Khuntares (con el extra añadido de que el interpelante fue tan arrogante como para interjectar que sabía perfectamente como escribir ese nombre), cosa igual sucede con el número de cédula, el típico: doce millones trescientos cuarenta y cinco mil seiscientos setenta y ocho.

Todas estas preguntas son una franca pérdida de tiempo, y su única función es darle algo de que reírse a gente verdaderamente ociosa, en ninguna manera ayudan a mantener la seguridad de los residentes, de hecho, es aún más peligroso ya que cualquier ladrón podría facilmente aprovechar los siglos que se tardan averiguando cómo se llamaba tu amigo imaginario para robarte.

Por eso, como ya en nuestras vidas hay suficientes trámites burocráticos inútiles, que injustamente nos roban de nuestro tiempo (y nuestra paciencia) propongo realizar actos de desobediencia civil y rebelión y negarnos a formar parte de los caprichos de algún inépto que se le ocurrio ponerse creativo con excel y hacer casillas de más con preguntas inútiles!.

domingo, 31 de agosto de 2008

Me encanta (y no McDonald´s)

En verdad me lograste capturar cuando mayormente eras una desconocida, cuando, selectivamente, de manera ingenua decidí ver sólo las partes de tí que me agradaban, por atraparme conociéndote tan poco, por permitirme hacerme ideas ilusas que claramente terminaron nunca siendo más que divagaciones infundadas, diatribas infantiles que nunca (menos mal) se materializaron.

De lejos te veías perfecta, claro, nunca hubo tiempo suficiente para verte de cerca, de poder conocer tus fallas, de tu alto potencial para desarrollar frustraciones, de descubrir tus severos y numerosos problemas, nunca hubo tiempo suficiente para verte en vez de imaginarte, y creeme, te imaginé, nunca me dediqué a pensarte en términos concretos, poniéndote en la tierra en vez de en un pedestal, mi juicio nunca se basó en razones lógicas, era todo un torbellino, un sueño etéreo, demasiado difuminado para hacerce concreto.

Pero debo decir, que a pesar de todo, me encantas. Me encantas porque por más rápido que quiera ir me obligas a ir despacio, y no hay absolutamente nada que pueda hacer al respecto, ha sido todo un ejercicio de paciencia, pero creeme, en el fondo he apreciado el tiempo que me das para que piense, para que valore el a donde quiero llegar, pero, lo que si debo confesar es que a veces quisiera ir un poco más rápido. Esa misma lentitud me ha auto obligado a buscar otras maneras de pasar por tí, me ha obligado a ser creativo, a buscar nuevas maneras de llegar a los lugares de tí que añoro.

Me encantas por que me diste el peor año de mi vida, fue cuando nos estabamos apenas conociendo bien, cuando todos mis planes, fraguados de manera neurótica y en los cuales fue invertido mucho tiempo se vinieron a bajo repentinamente, en ese momento, pensé que todo estaba perdido, fue un momento de confusión, de pérdida (y posterior encuentro) de identidad, un proceso francamente destructivo en el cual me limité a verte por el fondo distorcionador de una botella vacía, francamante, en ese tiempo creo que me conocí más a mi mismo que a tí. Tal vez esa fue la peor ofensa que contra tí he cometido. En ese tiempo te odiaba, francamente te quería mandar al carajo, no puedes comprender lo ofendido que me sentía, después de haberme recibido con brazos tan abiertos, de tratarme TAN bien por un breve tiempo, ¡me metías semejante golpiza! y te cuento como me dejaste, coñaseao, recostándome contra las cuerdas, tratando de guapear lo suficiente, de aguantar hasta que sonase la campana y terminara el último round, muchas veces pensé que me iba a rendir, que no aguantaría, creeme que la toalla estuvo a punto de ser tirada en más oportunidades de las que crees, y de hecho, de no haber sido por una planilla probablemente hubiera sido lanzada...

El punto es, he aprendido a quererte, pero no por las razones por las que me atrajiste al principio, en ese principio me parecías interesante, me infundías un sentimiento de libertad que anhelaba desde hace años, pensaba que me ofrecías todo lo que carecía en ese determinado momento, te veía como eso que me permitiría alcanzar mis sueños, eras esa escalera que me dejaba cada vez alcanzar más alto, que te puedo decir, es difícil no ser seducido por tus curvas y tu misterio, hasta puedes lograr que ser fría sea algo positivo.

Hoy en día te veo con otros ojos, me gustas por otras razones, por haberme dado más buenas conversas y menos desnalgues, por no darme la libertad que añoraba sino las más pesadas de las cadenas, hoy en día te puedo decir porqué me encantas.

Me encantas, primero, por tu personalidad, pueden decir las mil y un cosas malas de tí, pero sin duda, lo que no es criticable es tu autenticidad, eso nunca ha sido cuestionado, por permitirme perderme en el bullicio, pasar de ser un individuo a ser uno más, simplemente otro de los varios que va recorriendo el mismo camino, por tener episodios infames, de los cuales podemos sacar suficientes historias como para escribir un millón de libros. Segundo, porque sabes cual es tu estado actual, no eres pretenciosa, sabes que los años no te han pegado como al vino, no eres lo que eras antes, lo bueno es que en vez de resignarte a la decadencia, mantienes, escondida en tu intimidad, ese deseo de volver a ser grande, de recuperar la gloria que otrora te fuera concedida y que con el paso del tiempo, sin que te dieras cuenta, te quitaron (¿o te quitaste?)

Me encanta como puedes ser diversa, puedes ponerte a la altura de cualqueir situación que te presente, sabes la diferencia entre amalgamarte y venderte, te adaptas sin falsedades, sin dejar de ser tú. Ese complemento es particularmente conveniente dados mis intereses, que en ocasiones son contradictorios, por eso siempre puedo saber que hay una parte de tí que me permita hacer lo que en ese momento quiero.

Me encanta la manera en la que manejas tus problemas, a diferencia de otras, no los escondes, los exhibes plenamente, tanto así que me obligas a vivirlos, francamente quisiera que en ocasiones me dejaras otra opción, pero prefiero tu enfoque de sinceridad exacerbada, mostrando sin pudor tus problemas que un enfoque hipócrita, nunca te pudiera reprochar que no muestras de manera clara todo lo que está mal contigo.

Me encanta tu pasión por la cultura, aunque últimamente es necesario decir que tu gusto a desmejorado bastante, no tienes interés por las películas y grupos por las que antes sentías una obsesión más seria, ¿será qué francamente tu gusto se hechó a perder?¿o es qué simplemente te quedaste sin gente que te acompañará a verlas? Con esto te doy el beneficio de la duda, con lo que te gusta ahorita basta, igual queda siempre la esperanza a que vuelvas a ser la de antes.

Me encanta que entiendas que edificios grandes e imponentes llenos de gente pequeña y patética no te van a llevar a ninguna parte, sólo espero a que puedas convencer a tu parte caprichosa de eso, deberías dejar de autosabotearte, en verdad tu misma eres la causante de todas tus problemas, lástima que no hay psicólogo en el mundo con la capacidad de entender todos tus problemas, más que uno creo que necesitarías un ejército de ellos, so perjuicio de volver a unos pocos locos, ya hay suficientes.

Me encanta tu disponibilidad 24 horas cuando de alimentación se trata, nunca me has negado la arepa antojada en la madrugada, de hecho hasta te perdono tu afán por que no se pueda comer pepito sentado, aún cuando eso signifique que se me manchará, ineludiblemente, la camisa, barriga llena corazón contento, barriga llena y manchada igual corazón contento.

Me encanta tu fachada cambiante, todavía me sorprendo cuando me doy cuenta de lo diferentes que son tus ángulos, francamente tu perfil derecho deja loco a cualquiera, no sé como entre ese y el izquiero hayan tantas diferencias, creéme que si sólo vieran ese no muchos voltearían a verte dos veces, tus curvas, ya he dicho que me encantan, lo que no he dicho es que me encanta como de noche puedes parecer más iluminada que de día.

Me encanta como hablas, especialmente cuando no utilizas la mandíbula de más, esa es una malacostumbre que a veces tienes, pero en serio, cuando lo evitas, y te escucho hablar no puedo evadir enamorarme de tu acento. Claro, antes me impactaba más, ha perdido un poco el gancho, pero sigue estando ahí, sólo tengo que fijarme un poco más de lo normal para detectarlo.

Me encanta como me has acompañado a crecer contigo, a aguantar mis malcriadeces, mis manías y mis inseguridades, como has puesto a la gente correcta en el momento en el que hacen falta, no te confiaste de tus encantos, sabías que era necesario más, lo raro es que esas medidas de contigencia que decidiste tomar, esas personas, pasaron a suplantarte a tí, sin darte cuenta te sustituyeron, esas personas fueron las que realmente me convencieron de seguirte aguantando, esas personas fueron las que verdaderamente me enseñaron a conocerte, esas personas si me dieron la libertad que buscaba en tí, esas personas fueron las que pusieron sus hombros para permitirme llegar más alto, esas personas son las que me impulsan a seguir mis sueños, finalmente te digo, esas personas SON lo que en verdad me encanta...

jueves, 28 de agosto de 2008

El discreto encanto de lo cotidiano

Muchas veces los momentos memorables de nuestras vidas se enfoncan, desproporcionada e injustamente, en esos instantes cruciales, determinantes e "inolvidables", son los clásicos, matrimonios, graduaciones, nacimientos de hijos etc. A mi, en lo personal, aunque consciente de la importancia de estos eventos, consciente de que es necesario disfrutarlos al máximo, tomarse las fotos y abrir la champaña, me parece que son muy pocos, y que están muy separados entre ellos. Es por eso, que me parece que en verdad lo que debemos saborear/vivir/disfrutar al máximo son esos momentos del día a día que son los que verdaderamente de manera continua nos hacen felices, probablemente no tengamos un álbum de fotos de estas cosas, no celebremos ni lloremos de la emoción cuando ocurran, ni perdurarán en nuestra memoria por los siglos de los siglos. Pero es, justo y necesario, como dicen los curas, apreciar estos momentos y valorarlos como es debido, ya que son estos los que más frecuentemente ocurren, son, verdaderamente, los de mayor relevancia a lo largo de nuestras vidas. Para mi, es indispensable saber disfrutar estos momentos erróneamente considerados irrelevantes o triviales, ya que, aunque no tienen a gente vestida de etiqueta o excesivamente enperifollada, tienen su encanto, aunque sea sutil.

Para mi algunos son:
  • Cuando a alguien en tu casa le llega un paquete o un regalo que venga en una caja grande, así puedes agarrar y monopolizar el explotamiento del bubble wrap.
  • Marrón oscuro grande, más café que leche, sin azucar. El otro día me enteré que técnicamente eso se llama un machiatto, pero me parece pretenciosísimo pedir un café así en la taguara de la esquina, por ende, sigo con la explicación larga del café.
  • Buenas conversas hasta que salga el sol, si tienen bebidas espirituosas involucradas y buena música en el fondo aún mejor.
  • Dar vueltas en la silla de la oficina cuando nadie te está viendo, especialmente peligroso si tu silla está en la mitad de un pasillo.
  • Los libros regalados donde la verdadera obra literaria es la dedicatoria.
  • Llegar a tu casa y que te abofetee el olor de tu comida favorita, si tiene Toddy incluido, ¡mejor!
  • Estar cambiando los canales de manera descuidada, cuando no hay absolutamente nada que ver y estás ladillaísimo y encontrar de repente tu película favorita.
  • caminar por la ciudad, concer su personalidad, sus defectos y maravillas.
  • Poder darle a snooze al despertador.... muchas veces.
  • Abrir el email en la mañana y encontrar correos que te alegran el resto del día.
  • El chocolate.... en cantidades industriales.
  • Hacer listas sin sentido.
  • Idas espontáneas a la playa, donde el único preparativo es parar a buscar un trajebaño.
  • Encontrarte a gente que tienes años sin ver en cualquier sitio místico/nulo/inesperado.
  • Sorber una merengada hasta que no queda nada y suena, y que no te importe que suena, igual ya tus padres no te pueden regañar por eso.
  • Las tardes lluviosas OJO condición: que estés en tu casa echao, haciendo algo entretenido que no requiera salir, si es entre semana y tienes que salir son una desgracia.
  • El pan de cambur que hace mi abuela.
  • ese mensajito/llamada/nota
  • Empanadas de cazón, es preciso acotar que el único sitio donde es moralmente aceptable comer empanadas de cazón es en la playa.
  • Salir a trotar y reirte de las cosas que oyes, que supongo que en la conversación en donde se mencionaron tienen algo de sentido, pero fuera de contexto son increiblemente incoherentes.
  • Encontrar fotos de cuando eras chiquito, o mejor aún de tus padres y tios cuando eran chiquitos
  • explotar las cajitas de jugo, nostalgia de primaria, aparte el sonido es depingísima.
  • Que tu equipo gane
  • Ganar los pequeños retos que una parte de tu consciencia le impuso a la otra, explico, parte arriesgada piensa "verga, sería arrechísimo ________ vaina", parte insegura piensa: "ni de vaina, ¿qué?¿estás en crack?.... (diálogo interno....una parte de la cabeza insulta a la otra)... al final lo haces... y ganas.
  • Mirar por la ventana, tengo la manía desde que era pequeño, lo más ¿cómico/irónico/raro? es que las calles a las que las ventanas de mis cuartos han dado nunca han sido particularmente interesantes, capaz la actual es la que sale ganando en la lista.
  • Los cuentos del tio [inserte el nombre del tio loco acá], la del mío es buena, estuvo un año entero (al parecer esto es verídico) manejando en retroceso. La razón claramente está fuera de nuestra compresión.
  • Conocer gente que te inspire decir ¡Mierda! (en el buen sentido)
  • Reirte de cosas serias, de las que en verdad no te deberías reir (ver Denis Kucinich en la DNC).
  • Jugar pelota con un perro (si, soy fan de los perros, aunque no tenga uno, dato curioso, tenía uno hace burda).
  • Que estés haciendo cualquier otra cosa y la vida te regale un oxímoron visual. Ej. que la calle donde está un cementerio diga "callejón sin salida".
  • Ir en una carretera (preferiblemente hacia un lugar de pinga) con los vidrios abajo (a falta de convertible) escuchando Bob Dylan.
P.D. El olor de la grama recién cortada NO me gusta, por ende no está en esta lista.